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Jhon Rivera

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LA LUZ ASTRAL


ISRAEL REGARDIE


Existe un agente que es natural y divino, material y espiritual, un mediador plástico universal, un receptáculo común de las vibraciones del movimiento y de las imágenes de las formas, un fluido y una fuerza que se puede llamar, de cierto modo, la Imaginación de la Naturaleza ... La existencia de esta fuerza es el gran Arcano de la Magia práctica”.


El agente mágico al que Levi hacía referencia aquí es la sustancia del Mundo Formativo o, de otra manera, la esfera del Yesod, palabra hebrea que se puede traducir como Fundamento o Base. El equivalente directo del Yesod cabalístico en la filosofía Teosófica, según dictamina Madame Blavatsky –y aquí sigo las líneas generales de su sistema y que formuló Levi en Magia Trascendental- recibe el nombre de Luz Astral. En algunos lugares se la define como un medio o fluido de una materia extremadamente sutil, omnipresente y que todo lo impregna. Esta luz se difunde por todo el espacio y penetra y satura cualquier forma u objeto visible. Para expresar esta idea en otras palabras, es un plano de cuatro dimensiones formado por una sustancia luminosa y etérea en un estado altamente tenue, de naturaleza eléctrica, magnética y radiactiva.

“Este fluido que todo lo penetra, este rayo que parte del esplendor del sol y queda fijo por el peso de la atmósfera y por el poder de la atracción central, este cuerpo del Espíritu Santo al que llamamos la Luz Astral y el Agente Universal, este éter electromagnético, este calórico vital y luminoso viene representado en los monumentos antiguos por el ceñidor de Isis que se ajusta en un nudo de amor alrededor de los dos polos, el de la serpiente con cabeza de toro y el de la serpiente con cabeza de cabra o de perro; en las antiguas teogonías, era la serpiente que se muerde la cola, emblema de la prudencia y de Saturno. Es el dragón alado de Medea, la serpiente doble de los caduceos y la tentadora del Génesis; pero también es la serpiente cínica de Moisés que rodea al Tau, es decir, el lingam generador. Es la doble cola que forma las patas del gallo solar de Abraxas”.

El Mago francés describe la Luz Astral utilizando estos términos cuajados de elocuentes símbolos, aunque para el lector casual pueda parecer una verborrea desmesurada. Son símbolos altamente interesantes y significativos y, si se presta mucha atención y se tiene mucho cuidado con su interpretación, son muy edificantes, proporcionan mucha información de gran valor y ayudan a la comprensión intelectual de la naturaleza y las características de este sutil plano. La Luz Astral vibra a otra velocidad que la sustancia grosera del mundo físico, por lo que existe en un plano más elevado, y contiene el plan o el modelo del constructor o, para decirlo con otras palabras, proyecta hacia abajo las Ideas o la Imaginación del Padre; el plan según el cual se ha construido el mundo externo y en cuyas esencias yace latente la potencialidad de todo crecimiento y desarrollo. Todas las fuerzas y las “ideas” de los reinos Creativo y Arquetípico quedan representadas y se concentran en este agente plástico, el Mundo Formativo. Es, al mismo tiempo, sustancia y movimiento, y el movimiento es “simultáneo y perpetuo, siguiendo las líneas espirales de los movimientos opuestos”. Debo decir que fue el difundo Lord Salisbury el que definió el éter como el nominativo del verbo “ondear”.

En muchos sentidos, este Mundo Formativo, el recipiente de las fuerzas creadoras más elevadas, se puede comparar en sus aspectos más bajos con el Éter de la Ciencia. Sin embargo, existe esta excepción. La Luz astral ha podido ser verificada en el pasado (y lo mismo sucederá en el futuro) por medio de la experiencia de la visión directa. El concepto científico del éter hoy es radicalmente distinto del que tenían los científicos de hace cincuenta años de lo que era el éter luminífero. Es decir, que si juzgamos de acuerdo con sus normas y hablamos en su lenguaje, la idea moderna del éter y de sus ondas de radiación no son realidades en absoluto. Y, sin embargo, como dice sir James Jean en El Universo Misterioso, el éter es una de las cosas más reales “de todas las que podemos conocer o experimentar y es tan real para nosotros como cualquier otra cosa”. El ente que los físicos experimentales de la actualidad definirían como éter tiene que ser algo que responda cualitativa y cuantitativamente a sus instrumentos y ecuaciones matemáticas. Por otro lado, cuando los Teúrgos se refieren a la sustancia eléctrica y magnética de la Luz Astral, lo que se implica es un estado o una condición metafísica de la sustancia, algo que no se puede medir ni observar con instrumentos físicos aunque su existencia la hayan corroborado en idénticos términos una sucesión de videntes y de magos. Como se ha dicho antes, yace en otro plano diferente de existencia y de consciencia y sus partículas vibran de tal forma y a tal velocidad que son invisibles e imperceptibles para nuestros órganos sensoriales.

En años recientes, hemos sido testigos del desarrollo de la teoría electromagnética en el reino de la especulación científica; esta teoría descarta, por innecesaria, la hipótesis victoriana de un éter luminífero y ondulante que todo lo impregna. En su lugar, se ha colocado en un trono, coronado y reverenciado con devoción un concepto matemático mucho más abstracto: El continuo Espacio-Tiempo. Hay un grupo de científicos que están a favor de mantener la hipótesis del éter; y otros, no menos conocidos ni eruditos, están seguros de que no existe ni es posible la existencia de una estructura tan sutil como la del éter. La admiten solamente como un marco teórico de referencia, en cuyo caso asume el rol de una simple hipótesis de trabajo, sin ningún grado de actualidad objetiva. El examen de las definiciones científicas de estos dos grupos de científicos revela el hecho de que el concepto de Éter y el de Continuo Tetradimensional Espacio-Tiempo es el mismo. Sir Arthur Eddington, en uno de sus recientes trabajos en el que hacía referencia a estos dos conceptos, expresaba su convencimiento de que los dos grupos quieren decir exactamente lo mismo y que sólo les separan las palabras. Sir James Jean, en su obra anteriormente mencionada, observa cautamente en relación a este oscuro problema, que sería procedente descartar la palabra “éter” a favor de la más moderna “continuo”, aunque el principio esencial permanezca casi por completo inalterado. En otras partes de esta erudita obra nos encontramos con la afirmación, hecha por distintos científicos, de que se puede considerar que todos los fenómenos electromagnéticos tienen lugar en un continuo de cuatro dimensiones –tres de espacio y una de tiempo- en el que es completamente imposible separar el espacio del tiempo. Subrayo esta observación porque es más o menos la confirmación de lo que han escrito los magos más eminentes de todos los tiempos sobre el Ánima Mundi o el Azoth. Los posteriores comentarios de Jean se pueden explicar de la siguiente forma: Si deseamos visualizar la propagación de las ondas luminosas o de las fuerzas electromagnéticas considerándolas perturbaciones en un éter, entonces hay que considerar que nuestro éter es una estructura tetradimensional, que llena todo el continuo y se extiende por todo el espacio y todo el tiempo; con lo que tenemos el mismo éter.

Este éter científico, del que todos pueden disfrutar y que se extiende por todo el espacio y el tiempo, sirviendo de medio para que se propaguen vibraciones de todo tipo, difiere en algunas cosas esenciales de la Luz Astral de Levi. La definición en la que siempre insisten los Teúrgos, por lo que se refiere a este plano etéreo, es que es una sustancia plástica refinada, menos densa y grosera que lo que nos rodea, de naturaleza eléctrica y magnética y que sirve de base real sobre la que se disponen las formas de los átomos en el universo físico. Este plano que, en su aspecto más bajo, es el auténtico pozo negro del universo, comprende esa faceta de consciencia que dirige los instintos y las energías de los animales; en sus ramificaciones más elevadas, que están más allá de esta esfera mundana, roza lo divino. Y esto se puede aplicar al Árbol de la Vida; en él, el Mundo Formativo incluye no sólo la esfera del Yesod sino que, en la clasificación del Árbol separado en los Cuatro Mundos, se percibe que se extiende más allá del Yesod y que incluye el Tipharas, la Casa del Alma, y que llega hasta el borde del Abismo. La esfera del Fundamento es solamente su fase más inferior. Sólo como Yesod es esa grosera región del cosmos metafísico que contiene los sobrantes astrales de desecho de las criaturas vivas, las inmundicias mentales y bestiales de las que se desprenden los seres humanos cuando, después de la muerte, ascienden a esferas más elevadas. En sus aspectos de Chesed y de Gevurah, es el cielo más celestial. Cuando se considera de este modo, se le suele denominar el Astral divino y el Alma del Mundo.

“En sí mismo, es una fuerza ciega; pero los caudillos de almas, que son espíritus de acción y energía, la pueden dirigir. Ésta es la teoría de los prodigios y de los milagros. De hecho, ¿cómo las fuerzas buenas y malas de la Naturaleza pueden descubrir sus fuerzas excepcionales ...? ¿Cómo es posible que el réprobo, errante y perverso espíritu tenga, en algunos casos, más poder que el espíritu de la Justicia, tan poderoso en su simplicidad y su sabiduría, si no asumimos la existencia de un instrumento del que todos podemos hacer uso, en ciertas circunstancias, por un lado para el dios más grande y, por otro, para el diablo más grande?”. Deseo hacer hincapié en esta interpretación dual del éter mágico que nos proporciona Levi en este párrafo, ya que en ella se incluye un elemento inferior y básico y un elemento superior y noble. El primero es la sede de las causas de muchas de las dolencias de la humanidad y el último es el fuego fundamental y el Alma del Mundo. La naturaleza del Astral Divino es solar y celestial, mientras que el Astral grosero es lunar, reflexivo y puramente automático. Blavatsky confirma esta hipótesis de la naturaleza dual de la Luz Astral con las siguientes palabras: “La Luz Astral o Ánima Mundi es dual o bisexual. La parte (masculina) ideal es puramente divina y espiritual, es la Sabiduría, el Espíritu de Purusha. Y la parte femenina está corrompida, en cierto modo, por la materia; de hecho, es materia y, por tanto, demonio”.
No es necesario decir que el Teúrgo tiene relación con las regiones superiores más elevadas de la Luz Astral.

Desde el punto de vista práctico, este plano es el agente mágico al que las visiones acumuladas de los Teúrgos le han asignado el poder de transmitir vibraciones e impresiones, no sólo de luz, calor y sonido físico, sino esas vibraciones más sutiles y menos tangibles, reales sin embargo debido a su imperceptibilidad, que pertenecen a las corrientes de Voluntad, pensamiento y sentimiento. Levi denomina a este instrumento la Imaginación de la Naturaleza, ya que está permanentemente vivo, con ricas formas y sueños exóticos, lujosas imágenes, y es el vehículo inmediato de las facultades mentales y emocionales. En cierto modo, el control de este plano es lo que constituye el Gran Trabajo. Algunos Magos, entre ellos el distinguido Levi, opinan que el secreto mágico fundamental está en la dirección de este arcano. Es el vehículo en el que están dinámicamente registradas las pasiones, pensamientos e impresiones de toda la humanidad, la memoria de naturaleza más inferior y está presente sobre la tierra todo el tiempo, ya que es permanente, por lo que influye enormemente en la mente de los hombres débiles y sensibles. Por tanto, para aislarse de sus ciegas ondulaciones y para trascender al estrato más elevado que es su alma, se precisan todas las energías de los hombres.

Un autor mágico moderno, que utiliza el pseudónimo de Therion, afirma que en los estratos más altos de la Luz Astral “dos o más objetos pueden ocupar el mismo lugar en el mismo momento sin interferir entre sí o perder sus contornos. Bajo esa luz, los objetos pueden cambiar de aspecto por completo sin que su naturaleza sufra ningún cambio. La misma cosa se puede revelar a sí misma asumiendo un número infinito de aspectos diferentes. Bajo esa luz, uno se puede trasladar sin pies y volar sin alas; viajar sin moverse y comunicarse sin utilizar las formas de expresión convencionales”.
Por lo que se refiere al proceso de viajar en el Cuerpo de la luz, la autoridad a la que cito anteriormente menciona, además, que uno se hace insensible al calor, al frío, al dolor y a cualquier otra forma de aprehensión sensorial y que, bajo esta Luz, se queda sometido a lo que aparentemente puede parecer una serie de leyes completamente diferentes. En este plano, que es el agente mágico "par excellence", los símbolos, los emblemas y los sigillae no son convenciones intelectuales, ni siquiera representaciones arbitrarias de ideas universales y fuerzas naturales. Son entes absolutamente vivos que tienen en este plano una vida real y una existencia independiente y propia. Puede que, a primera vista, esto no parezca importante; pero tiene una enorme importancia por lo que se refiere al trabajo mágico. En el plano Astral, los símbolos representan entes reales y tangibles. En un capítulo anterior, se intentó demostrar que los números eran un indicativo poderoso de los procesos de evolución y desarrollo y que expresaban de una forma sintética tanto el ritmo cósmico como ciertas fuerzas e inteligencias ocultas a las que hemos denominado Dioses, Dhyan Chohans y Esencias. A estos Números que representan fuerzas tremendamente poderosas se les pueden aplicar varios sigillae y pictografías, ya que en este Mundo Formativo tienen una existencia que no es, en absoluto, simbólica en el sentido en que solemos entender este término, sino real y vital. Bajo la sustancia plástica y maleable de la Luz Astral, estos símbolos se galvanizan y se ponen en actividad por medio de la Voluntad y de la Imaginación. Su sustancia es peculiarmente susceptible a los vuelos y al trabajo de la imaginación, ya que esta última posee el poder de transformar su flujo perpetuo y la falta de forma en moldes y matrices que la voluntad puede estabilizar y vigorizar en una dirección dada. Existen numerosos ejemplos de esto, como en el caso de las mujeres embarazadas que reciben una conmoción; la impresión, por medio de la imaginación que actúa sobre la Luz Astral, se transfiere inmediatamente al feto en formación que lleva en su vientre. Históricamente, entre los antiguos, las diosas que presidían los nacimientos eran diosas de la Luna, es decir, de la Luz Astral. Esas razas pensaban que la Luna poseía mucho poder para acelerar el crecimiento de la vida, de las plantas y de todo tipo de vegetación, más poder incluso que el Sol.
Siempre se la ha considerado como el planeta del cambio, de la generación y de la fertilidad. En La Doctrina Secreta existe una cantidad de información poco común y de especulaciones sobre la relación oculta de la Luna con nuestro planeta, aunque al novicio le baste con saber que la relación existe. Sin embargo, la relación de la Luna con la Luz Astral es válida y la mayor parte de las autoridades se muestran de acuerdo sobre este punto. Astrológicamente hablando, la Luna es el planeta que simboliza el cambio, el flujo, la continua alteración de las formas, lo mudable de las condiciones. En el Plano Astral, las personas que han tenido visiones afirman que cambian las formas, colores y tamaños de una manera asombrosa. Y para el novicio es un fenómeno muy desconcertante cuando todo un conjunto de percepciones desaparecen de debajo de sus narices siendo sustituido por otro que corre la misma suerte que el primero. Es un caleidoscopio fluctuante de fenómenos. Las figuras, formas y energías no tienen un momento de quietud. Por lo tanto, es perfectamente evidente la correspondencia entre la Luz Astral y la Luna. Además, se ha observado que la Luna no brilla debido a su propia luz interior, lo que ella genera, sino que refleja la radiación del Sol. Yesod, la esfera de la Luna, está situada en el Árbol de la Vida inmediatamente por debajo de Tipharas, la esfera del Sol, por lo que refleja las fuerzas creadoras que le llegan de arriba. Existe un cierto número de razones altamente significativas, aunque demasiado numerosas para mencionarlas aquí, relacionadas con esta asociación de la Luna con la Luz Astral; el estudio y la experiencia mágica demostrarán la validez y la exactitud de esta correspondencia.

En las leyendas de todos los pueblos, incluso en las tribus más primitivas y salvajes, existe el concepto de la Luz Astral como el medio para transmitir vibraciones y realizar actos mágicos. Sir J.G. Frazer, el eminente antropólogo y autoridad en folklore, incluye un cierto número de ellas en su obra La Rama Dorada. Otros autores han discutido también sobre la naturaleza de esta fuerza hipotética reorganizada por los primitivos, pero no han llegado a ninguna conclusión clara sobre su naturaleza de gran agente mágico. Lo que no es nada raro, ya que sus estudios e investigaciones no abandonan por un momento el plano académico. Los melanesios de las Islas de los Mares del Sur creen, según dice el profesor Bronislaw Malinowsky en su obrita sobre los Mitos, que existe un almacén o reserva de fuerzas sobrenaturales o mágicas al que han denominado mana y que tiene su centro en la Luna, lo mismo que la otra fuerza semejante a la que los indios de Norteamérica llaman Orenda. Según esto parece como si hubiera en la Luna un tanque inmenso conteniendo este poder oculto que ellos asocian con la fuente de la vida y la energía. No es difícil ver que este concepto –no se sabe si imperfectamente recogido por los antropólogos o mal explicado por los primitivos, aunque lo más probable es que la culpa la tengan ambos- este concepto, repito, es una formulación muy vaga de esa realidad que, en Magia, llamamos Luz Astral.

Esto lo reconocieron bastante claramente los Teúrgos egipcios, sin ningún tipo de teorías o descripciones vagas. Podemos observar que casi cada centímetro de los denominados Mundo Superior e Inferior, Amentet y el Tuat, que son los dos aspectos inferior y superior del Plano Astral, están cuidadosamente ordenados y trazados y se han detallado sus cualidades.

Y no sólo eso, sino que en algunos capítulos del Libro de los Muertos cada una de las subdivisiones viene descrita con precisión a favor de los difuntos –y de los Teúrgos- y se incluyen los nombres de los guardianes y de los cuidadores de los postes a través de los cuales tiene que pasar el alma del difunto para que se le admita en alguno de los vestíbulos del Reino de Osiris. Al hablar del criterio egipcio, Budge observa que el Tuat no se le considera subterráneo, ni en el cielo ni en sus confines, sino que estaba situado en las fronteras del mundo visible. No debía ser un lugar particularmente agradable, según la descripción que viene en el Libro de los Muertos, cuando llegó el Escriba Ani, que se quedó aturdido. “Aquí no hay ni agua ni aire, sus profundidades son insondables, reina la oscuridad como en la noche más negra y los hombres vagan sin esperanzas”. El venerable Conservador de las antigüedades egipcias del Museo Británico hizo la observación de que el Tuat era una región de destrucción y de muerte, un lugar en el que los muertos se descomponían y se pudrían, un lugar de abominación, horror, terror y aniquilación. Esto coincide perfectamente con las esferas astrales inferiores de desintegración o kama loka.

El Astral Divino se conocía como el Reino de Osiris o Amentet; también se le denominaba la Isla de la Verdad, ya que no se transportaba allí a ningún alma después del fallecimiento hasta que los dioses, en el Gran Juicio, no declaraban que no había mentido. Uno de los rincones de esta región se había apartado especialmente y era la morada de las almas beatificadas; en este lugar, Osiris, como Dios de la Verdad, era la esperanza y el consuelo eterno de los que allí estaban. Teosóficamente hablando, Amentet podía llevar el nombre de Devachan, la morada de los Dioses. Y desde el punto de vista de la Teúrgia ocuparía esa parcela del Azoth que hemos denominado el Astral Divino. Según el Libro de los Muertos, existen Siete Grandes Vestíbulos y veintiún postes que dan entrada a esta región celestial; en cada uno de estos veintiún postes hay dos guardianes sagrados. En otra parte de este libro se explica con cierto detalle cuáles son los nombres de los heraldos y de los guardianes de las puertas y también las fórmulas prácticas de magia con las que se les puede vencer y hacer la entrada en la Isla de la Verdad. El pensamiento de los Magos egipcios era bastante preciso; así que imaginaron correspondencias entre las distintas divisiones de Egipto y los reinos metafísicos de Tuat y Amentet. Cada uno de los estratos o las regiones del Mundo Astral, tanto groseras como divinas, estaba diseñado con una precisión que ni siquiera hoy en día se ha podido igualar.

Existe otra comparación muy significativa a la que se debe prestar atención. Entre los psicoanalistas oficiales se utiliza el concepto de Inconsciente. Este término implica una corriente dinámica de pensamiento, memoria y tendencias que fluye por debajo del nivel de nuestra consciencia individual normal. Sirve de receptáculo para los instintos, los recuerdos étnicos y para los complejos que son el resultado de un conflicto consciente. Como esta colección de instintos y de impulsos automáticos tiene origen evolutivo, muy anterior a la formación y al desarrollo del intelecto en el hombre, es muy poderosa. Se supone que los pueblos primitivos han elaborado sus mitos y leyendas a partir de este estrato de hábitos y de consciencia étnica heredada. Los mitos y leyendas no son solamente un registro de historias prehistóricas, sino la expresión dinámica de lo que los psicólogos denominarían inconsciente colectivo, ya que son en esencia idénticos para todos los pueblos y razas primitivas, sin tomar en consideración las relaciones sociales ni las comunicaciones. Como lo que los analistas llaman Inconsciente es prácticamente un sinónimo de lo que los cabalistas denominan el Nephesch y como este último está basado en la Luz Astral de la misma manera que el cuerpo físico está basado y formado de materia, entonces tenemos que existe una correspondencia clara entre la Luz Astral y el concepto de Inconsciente Colectivo. Y de la misma manera que el Inconsciente, en algunos individuos, es algo subterráneo y volcánico que tiende a hacer pedazos la integridad y la unidad de la consciencia, la tradición mágica tiene la misma función por lo que se refiere al aspecto más inferior de la Luz Astral, el almacén de los recuerdos étnicos, los deseos predatorios, los instintos y todos los impulsos animales, al que gran parte de la humanidad le debe sus problemas, dolencias y conflictos.

Sobre esta parte del Nephesch o del Inconsciente los Magos, afirma Levi, deben asentar firmemente sus pies; deben conquistarla, controlarla y mantenerla en su lugar. Al mismo tiempo, sin embargo, el denominado Inconsciente, con toda su riqueza de materia animada, su fertilidad en ideas y sugerencias, puede ser para algunas personas la fuente de la inspiración artística y poética. Este aspecto del Inconsciente, el aspecto más elevado o divino de la Luz Astral (el Neschamah en el hombre) es el que el Mago tiende a cultivar y ampliar, ya que su desarrollo y facilidad de expresión proviene de su integridad individual y de la capacidad de superarse a sí mismo.

Es en el seno de esta Luz Astral, que individualmente llevamos con nosotros siempre y a todos lugares, donde vivimos, nos movemos y tenemos nuestra existencia. Cualquier pensamiento que tengamos deja una impresión indeleble en la impresionable sustancia de ese plano; de hecho, según la tradición, se funde con una de las criaturas de ese plano y entonces se escapa de nuestro control inmediato y se sumerge en ese océano pulsante de vitalidad y de sentimientos para influir en otras mentes. Todas las cosas vivas respiran e inhalan libremente esta Luz y no es exclusiva ni privada para nadie. En realidad, vivimos en ella, lo mismo que un pez vive en el agua, rodeados por todos los lados y en todas direcciones. Y, como un pez, continuamente respiramos en ella por nuestras branquias astrales, tomamos energía de ella y le añadimos una variedad de impresiones a cada momento que pasa. Y este agente mágico no es sólo la Imaginación de la Naturaleza, sino que también hace el papel de la Memoria de la Naturaleza, ya que en cada acto que llevamos a cabo, cada pensamiento que entra en nuestro cerebro, cada emoción que abandona nuestro corazón queda registrado en la materia astral y se queda allí para siempre, como en un archivo eterno, para que lo puedan ver y leer todos los que tengan capacidad de hacerlo. Sobre esto, Eliphas Levi ha comentado que “El libro de la Consciencia que, según la doctrina cristiana, se abrirá el Último Día, no es otra cosa que la Luz Astral en la que se conservan las impresiones de todos los Logos, todas las acciones y todas las formas. No hay actos solitarios y tampoco hay actos secretos. Todo lo que deseamos auténticamente, es decir, todo lo que confirmamos por medio de nuestras acciones, está escrito en la Luz Astral”.

Aunque algunos puedan pensar que para el Teúrgo pocas cosas pueden haber más interesantes e iluminadoras que examinar los recuerdos de esa Luz, en realidad el Teúrgo no hace eso, ya que no tiene ningún interés ni utilidad práctica para él como su único objetivo es conseguir el conocimiento de sí mismo y llegar a la unión divina, sería una pérdida de valioso tiempo ocuparse en la transcripción de este archivo. Aunque es necesario que el Mago investigue la naturaleza de esta Luz en su Cuerpo de Luz y que se familiarice con los distintos aspectos de consciencia que ese plano presenta continuamente, por lo que se refiere a su trabajo, solamente busca ascender a los reinos espirituales más intensos. El interés que siente por el Plano Astral es debido a que, como es un plano dinámico y magnético, sirve mejor que cualquier otro para enfocar las fuerzas y las inteligencias con las que se quiere poner en contacto. Y, en segundo lugar, porque en esa Luz o en ese estrato superior se puede percibir a sí mismo según su reflejo, es decir, como le ven los otros, y de esta manera, puede adquirir datos fiables que le servirán de gran ayuda para conocerse a sí mismo.

Al separar al dios del diablo, al éter solar y divino del éter lunar y maléfico tiene lugar, automáticamente, una división en esta luz. En este plano, los pensamientos impuros de los hombres parecen extenderse durante un período de tiempo más largo que los buenos, porque estos últimos ascienden aparentemente a los estratos más elevados, a las regiones de la Armonía y a los sectores más altos del Mundo Formativo. El resultado es que la Luz Astral, cuyo espacio lunar está poblado por los toscos y maliciosos elementos del Ser, se va contaminando gradualmente y su inmundicia se cierne sobre la humanidad como un velo tóxico y mortífero. En los libros de la Cábala, los elementos que constituyen este paño venenoso se comparan con el Qliphos o conchas de desecho de los grados de existencia más inferiores. Son cortezas repugnantes, los “demonios con cara de perro” de los oráculos caldeos “en los que no hay ni rastros de virtud y nunca le muestran a los mortales ningún signo de verdad”. Este aspecto de la Luz Astral es para todos los hombres la serpiente seductora y demoníaca del Génesis; este aspecto ciego es el que deben trascender los Teúrgos, ya que entorpece la realización del Gran Trabajo.

Si este proceso de llenar el Plano Astral con Qliphos continuara indefinidamente sin que hubiera ningún medio adecuado de detenerlo y efectuar una purificación, se tendría como consecuencia el total envenenamiento de la raza humana debido a sus viles emanaciones.

A pesar de todos los esfuerzos del pequeño grupo de Místicos y Teúrgos de todos los tiempos, que transmutaron por medio de su propia vida y de sus logros espirituales los elementos base en cosas buenas y graciosas, sin embargo el diablo sigue estando mal equilibrado, por decirlo de alguna manera. Entonces, la excesiva fuerza maléfica se precipita de acuerdo con las leyes naturales y físicas. Y estas precipitaciones de impureza astral tienen lugar en forma de desastrosas convulsiones de la Naturaleza. Algunas de sus manifestaciones son: terremotos, incendios, inundaciones, crímenes y enfermedades. Eliphas Levi, en sus profundos escritos a favor de esta opinión, afirma su convicción de que la Luz Astral es “la fuerza misteriosa cuyo equilibrio implica la vida social, el progreso y la civilización; al perturbarla se produce la anarquía, la revolución, y la barbarie y, a partir de ese caos, después de cierto tiempo, evoluciona hacia un nuevo equilibrio, el cosmos de un nuevo orden, cuando otra paloma vuelve sobre las aguas ennegrecidas y tumultuosas. Ésta es la fuerza que trastorna al mundo, que modifica las estaciones; por medio de ella, la noche de desgobierno y sufrimientos se puede transfigurar en el día de Cristo... en la era de una nueva civilización, cuando las estrellas de la mañana canten juntas y todos los hijos de Dios profieran un grito alborozado”.

Es decir que la Luz Astral es, al mismo tiempo, un nimbo de la suprema santidad y una vil serpiente de destrucción; la concepción más elevada del reino celestial y un infierno de depravación. Las catástrofes universales se producen por medio de los canales de la Luz Astral y si la anarquía y las calamidades son el resultado de su desequilibrio y perturbación, entonces se deduce que, por estos medios, también se puede instituir en la tierra un nuevo y mejor orden de equilibrio y armonía y que se puede conseguir incluso en nuestro tiempo. Así que el resultado de nuestro paso actual por en medio del caos y de la confusión puede ser una civilización más graciosa. Ésta es la clave.

Algunos han acusado a los Teúrgos de ser egoístas en el sentido de que se afanan, en primer lugar, para conseguir su propia salvación. En realidad, están comprometidos con una alta misión, transfigurar este mundo de desgobierno en un brillante eón; ser el heraldo silencioso e invisible de un mundo nuevo y mejor. Superficialmente, puede parecer que lo que intentan es conseguir cierto grado de consciencia espiritual para ellos solos y que no les importa nada el bienestar de la humanidad. Pero sus intentos para llegar a la divinidad afectan el avance de la marcha normal de la humanidad. Un sabio dijo: “Si yo fuera elevado, elevaría a toda la humanidad conmigo”. Lo mismo sucede con los Teúrgos. Proclo ha observado que, por medio de sus invocaciones mágicas y de la unión espiritual, las esencias divinas buscan una manera de descender al mundo y encarnarse entre las gentes corrientes. Cuando el Teúrgo ha consumado la unión con el alma Universal y se ha hecho uno con las grandes Esencias que constituyen el Alma y ha conseguido dirigir la Inteligencia de Adam Kadmon, el Hombre Celestial, le ha prestado un incomparable servicio a la humanidad con todo el poder que ha conseguido. Porque la humanidad será supremamente exaltada con el descendimiento de los Dioses. Y entonces habrá una posibilidad definida de llevar a cabo los cambios necesarios en la sustancia plástica y en los arquetipos del Mundo Formativo, que se resolverán armónicamente en el plano físico y ayudarán a elevar las mentes de los hombres y restaurarán la armonía eterna y el orden de las esferas, fuente de vida y existencias. Pero el poder del Mago es limitado hasta que no haya instituido la armonía en la esfera de su propia consciencia. Hasta que la belleza y la iluminación pertenezcan al orden de su vida, hasta que haya equilibrado esa esfera con las Esencias Universales, los perpetuos centros de Luz y Vida que sostienen el Universo en todas sus ramas, no podrá realizar este sueño utópico de la humanidad.



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Gestor de mercados, estratégias de Marketing, Músico Independiente y Diseñador web

(El narrador) Nacío en colombia en 1992. Músico, Poeta, Agente comercial, Gestor de mercados, Diseñador web y dueño de la otra orilla (de la cama). Santandereano de casta, joven de escaso futuro y presente incierto. Se independizo a la edad de 17 años, mientras finalizaba su bachillerato, un alumno muy aplicado en el estudio del cuerpo y la mente. Trabajaba en una empresa explotadora de almas puras hasta que decidió iniciar su propio proyecto con @KANGUTINGO, luego continuó con otros como son: TTP (Tatuajes temporales y Permanentes) - TEJIENDO WEBS Empresas que en la actualidad (2017) están en funcionamineto. Está enamorado de las Historias que llegan a sus oídos. Su vida entera cambió desde que conoció su guitarra que lo ha venido acompañando desde entonces.

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